¿Pero como puede ser la gente tan rara? Si es que todavía no me creo nada de nada... Y yo que pensaba que ya nada podía sorprenderme. Pero bueno, vayamos por partes:
Esta tarde he estado con Vane, dando una vuelta. Nuestra idea era ir a tomar algo a la cafetería a la que vamos siempre. Pero no llevábamos ni la mitad del camino cuando lo vimos.
-Si no fuese por eso... Hey, Dania, mira...
No hizo falta que preguntase a que se refería: un chico venía en dirección contraria; y era el tipo de chico por el que Vane se olvida de que tiene novio por unos segundos.
-Dime, ¿por qué no te insinúas un poco? Seguro que se le cae la baba por ti si dejas que se de cuenta de que existes
La miré extrañada.
-Creía que eras tú la interesada
-Bueno, sí, ya sabes, a veces una hace sacrificios en pos de su mejor amiga, sobretodo cuando se preocupa por...
No estoy muy segura de lo que iba a decir, y en parte agradezco que justo en ese momento el chico al que habíamos visto a lo lejos estuviese, casi sin que nos diésemos cuenta, a menos de un palmo de la cara de Vane, sujetándole la barbilla, y mirándola fijamente a los ojos... Me quedé de piedra, pero me sorprendió mucho más que ese chico, con un gesto de desdén, la apartase de repente, como quien aparta algo que nunca le fue de utilidad...
Pero nada de eso me hizo imaginar que la siguiente era yo. Apenas sí me sujetó la barbilla, sus ojos me parecieron un vacío oscuro y sin fondo; como si no hubiese nada detrás de aquellos ojos...
Apenas sí tardé un segundo en reaccionar, y di una patada con todas mis fuerzas a ese extraño. Sin embargo, sin esperármelo una vez más, no conseguí darle. Ahora sé que el tampoco me había esquivado: simplemente, se había echado hacia atrás y se había puesto de rodillas un poco más lejos, sin que tuviese nada que ver con mi intento de hacerlo desaparecer.
-Por fin os encuentro. He estado buscándoos por todo el globo junto con los demás Caminantes. Por favor...
-Para el carro. ¿Quién coño te crees que eres? ¿Crees que puedes ir por ahí haciendo eso que has echo sin que nadie haga nada y salirte con la tuya?
-Disculpadme si he sido rudo con vos o con vuestra amiga, pero era la única manera de encontraros
A eso me refiero con que era un tipo de lo más extraño.
-¿Pero de que vas? ¿Sabes en que año vives?
-Dania, deja a este loco y vámonos. Me da mal rollo
-No pienso irme sin haberle dado una lección a este imbécil
-Por favor, no disponemos del tiempo para escarmentarme; aunque cumpliría gustoso cualquier castigo que me impusieseis
Vale, eso ya sonaba muy raro para mi gusto. Pero de alguna manera, sabía que el sentido que aquél chico quería darle a sus palabras era todavía más perturbador de lo que podía parecer.
-Si, claro, que te vas a ir de rositas así como así. Te voy a...
-Dania, por favor
No sé por qué, pero Vane parecía inquieta.
-Mira, chico vacío; has asustado a mi mejor amiga, y eso ya es más de lo que le permito a cualquiera; y si sabes quién soy, como parece que sabes, bien harás en temerme. Lárgate y no vuelvas; o no podrás volver a irte la próxima vez
El chico pareció sopesar sus opciones, al mismo tiempo que Vane abría mucho la boca, como si cada vez entendiese menos lo que estaba pasando.
-Si así lo deseáis... Más permitidme que os diga que el Sujeto se encuentra en la ciudad, y que puede estar intentando atentar contra vuestra vida. Si así lo deseáis, podemos prestaros toda la ayuda de la que disponemos para protegeros en cualquier momento; e incluso la potencia suficiente como para acabar con el sujeto
Aún por encima el tío iba a por Duen... Pero claro, ahora no puedo pedir ayuda para luchar contra él... Lo cual me recuerda que todavía no he escrito lo que ha pasado esta mañana, que también fue muy interesante. Pero acabemos con esto antes, que queda poco.
-Lo tendré en cuenta. Ahora lárgate antes de que prefiera no dejarte ir
El chico, que en ningún momento se había levantado, se incorporó; y siguió su camino, como si no se hubiese cruzado con nosotras. Miré a mi alrededor; por si alguien había notado algo; pero si alguien lo hizo, lo fingió muy bien. Excepto Vane.
-Dania, ¿qué querías decir con eso de Si sabes quien soy? ¿Quién eres?
-Vamos, Vane, estaba loco. Me pareció que podría colársela por ahí
-Pero si sus ojos reflejaban terror cuando lo dijiste
Eso me sorprendió todavía más. Creo que si hubiese otro día como hoy, mi mente se colapsaría de tantas sorpresas.
-A mi me pareció que sus ojos no tenían expresión ninguna
-Pero si eran lo único en el que reflejaba algún tipo de expresión
Aún no entiendo por qué yo no vi eso; pero tal vez tenga que ver con las frecuencias de onda que puedo ver y ella no. Y tal vez, lo que vio en sus ojos fue lo que la incomodó tanto. Por suerte, con esa breve conversación conseguí que se olvidase, al menos de momento, de lo que le dije a aquel... Caminante.
Bueno, ahora que me siento más relajada, creo que podré decir que pasó esta mañana, que no es nada que deba pasar por alto, ni mucho menos.
Me quedé a dormir hasta tarde, después de la mala noche que pasé. Supongo que por eso no me di cuenta de que estaban intentando saltar el portal hasta que la alarma me despertó completamente. Me incorporé de golpe, entre asustada y desorientada. Si ayer me hubiesen dicho que hoy me iba a despertar la alarma no me lo habría creído.
Aún no había salido de la habitación cuando papá la apagó. Fue muy rápido, así que supuse que estaba en su despacho en ese momento. Como no tenía que apagarla, me tomé mi tiempo para despejarme un poco. Ni siquiera me duche ni me vestí; antes me tomaría un café, aunque no me fuese a hacer mucho efecto.
No sé cuanto tiempo estuve en mi habitación, pero probablemente fuese más de media hora. Tiempo suficiente como para que cualquiera que no conociese la casa se perdiese por los innumerables pasillos de este piso. Y ese alguien podía ser, por qué no, Duen.
-Así que has sido tú el listo que ha echo saltar la alarma
-Sí, eso creo. Lo siento
Eso me hizo gracia. Aunque de pequeña llegué a pensar que solo pasaba en las películas, Duen tenía el pelo de punta, y estoy por jurar que más oscuro de lo que lo tenía ayer por la noche.
-¿Lo sientes? Eres tú el que ha sufrido una descarga eléctrica. ¿O es que te ha afectado a la cabeza?
Y allá va todo un caballero con sus caballerosos comentarios
-Bueno, parece que no has dormido demasiado bien, y es posible que la alarma que has citado te haya despertado, así que...
-Ah, eso. No, la verdad es que no ha sido por lo de la alarma... No he dormido apenas. Y es extraño que me afecte tanto, ya que no es la primera vez. Por cierto, ¿qué haces aquí?
-He venido a ver a tu padre
Venía a suicidarse... Aunque tal vez fuese buena idea ir a rescatarlo justo a tiempo...
-Allá tú. Gira por ese pasillo a la derecha, la segunda puerta a la izquierda. Es su estudio. Suele estar allí cuando necesita pensar
No me tomé ningún café. Simplemente volví a entrar en mi habitación a lavarme la cara con agua bien fría. No me inmuté por los golpes, o el grito de Duen. Sabía que aguantaría lo suficiente. Por eso me sorprendí cuando los golpes pararon. Salí casi corriendo hasta el estudio de papá, y entonces lo entendí. Por un momento me había asustado.
-Así que mamá te ha salvado
Mamá estaba junto a el, de cuclillas, aguantando una bolsa de hielo sobre su cabeza. Eso tenía que estar doliéndole mucho. Pero decidí que no tenía tiempo de quedarme mirando como al que habría podido ser mi hermano siendo atendido por mi madre. Entré en el despacho de papá.
-¿Se puede saber que coño os pasa a vosotras dos?
Probablemente aún ahora siga enfadado.
-Tengo un plan. Ni siquiera tú puedes matarlo, papá
-He estado a punto
Sacó de la manga, como si fuese un mago, la daga que siempre estaba adornando sobre su escritorio. Incluso yo sabía que esa daga no se desharía cuando chocase con la capa de vacío de Duen.
-Puede ser, pero tú sabes que al final dejaría de ser él. De echo, si hubiese venido con intención de matarnos, tu ya no estarías aquí hablando conmigo. Simplemente cada poro de tu piel estaría exudando sangre, ¿recuerdas?
Entonces sí que se enfadó, pero se obligó a controlarse, y supe que tenía toda su atención.
-Mira, papá. Duen tiene algo más que hacer que destruir ciudades, ¿vale? De echo, dudo que lo haya echo nunca. ¿Recuerdas que te dije que ayer apareció otro de nosotros? Era idéntico a él, solo que más joven. Esas noticias que hemos estado viendo podrían ser acerca de esos chicos, o estar ocasionadas por luchas entre ellos. Nada nos hace pensar que lo que pasó en el laboratorio fuese intencionado por esta personalidad, y los dos sabemos que has estado trabajando en ese suero mucho últimamente, hasta hace dos días. Así que dime, ¿Lo has terminado?
-Sí
-Entonces oigamos lo que quiere, y si no es lo suficientemente fuerte, entre tú y yo podremos matarlo. Solo dale una oportunidad, porque eso es lo que ha venido a buscar
Había estado dándole vueltas toda la noche a eso. Duen parece humano, incluso fue gentil conmigo; más que el loco de esta tarde, desde luego. Además, no ha echo daño a nadie desde que llegó, y acabó con uno de sus perseguidores sin inmiscuir a otros, casi como si los protegiese. De alguna forma sé que no fue él el que mató a tanta gente en el laboratorio. Su potencial es inmenso, pero aún no lo ha explotado del todo. Y aún así, le sobra destreza suficiente para destruir la ciudad entera en menos de un día. Pero nunca había echo nada semejante... O eso quiero pensar.
-Entonces, ¿que propones? Que escuche sus peticiones, que pruebe la efectividad del suero en él,... ¿Qué más?
Me dan miedo las implicaciones de lo que le dije, pero no dudé.
-Que me dejes ayudarlo a ser libre. Sé sincero: si no quisieses ayudarlo, no habrías hecho el suero. Quieres salvarlo, porque a fin de cuentas te sientes responsable
Me miró como si no me conociese. Le costó, pero dijo que sí, y ahora estoy a merced de lo que Duen le pida a mi padre. De momento solo quiere saber cual es la empresa que fabrica a sus perseguidores; pero ir a un lugar tan peligroso él solo no es factible. Por eso lo acompañaré. Creo que pronto podremos decir que tenemos un plan para entrar... Ah, y ese es el motivo por el que no puedo pedir ayuda a los Caminantes... Aunque claro, no puedo fiarme de un desconocido solo por que sepa qué soy... Y ahora que lo pienso: ¿cómo es que lo sabe? Mi padre se aseguró de eliminar toda la información respecto a mi; y me reconoció solo con mirarme a los ojos... Y esos ojos... ¿Qué será él? ¿Será como nosotros? ¿O será un natural? La verdad es que no creo que exista ninguno, pero claro, tampoco pensé que nadie pudiese reconocerme a simple vista... Si es un natural, mi padre querrá sus genes, y si hay más; la evolución está aquí.















Comments