Join for FREE | Take the Tour Lost Password?
[x]

deviantART

 

Capitulo 8 - Autocontrol by ~papuel:iconpapuel:



Fue fácil conseguir saber en qué orfanato había estado Dania. Era un edificio viejo y destartalado en las afueras de la ciudad, con un jardín y un patio rodeados de una valla verde con un agujero por el que cabía un niño perfectamente, aunque bastante escondido. Había niños por todas partes... no es que fuesen muchos, si no que parecían estar en varios sitios al mismo tiempo. Pero no había ningún adulto en la parte de atrás con los niños, así que entré en el viejo edificio, y una mujer que rondaba la cuarentena, pero con un aspecto que reflejaba una belleza perdida a causa del cansancio y a la que empezaban a salir canas; tropezó y cayó sobre mi, tirándome un montón de sábanas y mantas que debía estar intentando llevar a algún sitio. Después de ayudarla a recoger una vez más todo eso, me miró unos segundos extrañada.
-Hola. ¿Quién eres?
-¿Cómo?
Era la pregunta más extraña qué se me habría ocurrido hacer de haber sido ella.
-Ah, ¿no eres un antiguo residente? Vaya, lo siento. Es que no suelen venir chicos de tu edad a no ser que hubiesen vivido aquí... Ahora mismo llamo a la jefa.
Se fue con las sábanas y mantas por un pasillo que discurría paralelo a unas escaleras. La “jefa” tardó casi diez minutos en atenderme en su despacho, cerca de la entrada. Era una mujer bastante mayor, pero al contrario que la anterior, conservaba una jovialidad y una energía que me llamaron mucho la atención.
-¿En qué puedo ayudarte, joven?
Alcé una ceja, cada vez más extrañado. Pero respondí sin quejarme.
-Quisiera poder consultar el historial de una niña que vivió aquí.
-Eso es imposible a no ser que seas un familiar.
Ya había previsto eso.
-Verá, soy su hermano de sangre. Quisiera saber todo lo posible.
Ahora fue ella la que alzó una ceja, tal vez intentando demostrarme que no la había sorprendido lo más mínimo.
-Bueno, ¿y puedes demostrarlo?
-No. Solo tengo una nota escrita por mis padres. He ido de orfanato en orfanato intentando saber dónde había estado hasta que por fin he llegado aquí. Estoy seguro de que fue aquí. Las señales concuerdan, y la descripción es tan precisa...
Mostré una cara apenada por la pérdida y la búsqueda.
-Bueno... Supongo que puedo decirte todo lo que yo recuerde... Pero si no demuestras lo que dices no puedo dejarte ver los archivos ni decirte quién la adoptó. ¿Cómo se llamaba?
-Dania.
-¿Dania? No me suena. Espera que piense... Ah, ya sé. Amanda.
-¿Cómo?
Tenía el rostro desencajado. ¿Amanda? ¿Qué era eso? ¿Acaso me estaba tomando el pelo?
-Sí. Así era como la llamaban los niños, aunque su nombre de verdad es Carla. No sé por qué, pero un día, cuando ella era aún muy pequeña, llegó un niño que le llevaba seis años, y comenzó a llamarla Dania. Es curioso que tú la conozcas por ese nombre.
-Sí... Es curioso.
-¿Qué querías saber de ella?
-No sé... Todo lo que pueda decirme.
-Eso es bastante poco. Llegó desde otro orfanato cuando apenas sí tenía un año. Al parecer necesitaba un tratamiento para una enfermedad que solo podía conseguir aquí. Y decidieron que no les apetecía llevársela de vuelta.
-Qué memoria tiene usted, para recordar ese tipo de cosas sin siquiera mirar el informe.
-La verdad es que sería difícil no acordarse de esa niña. Se la llevaron cuando tenía seis años, pero yo ya había intentado que se la llevasen antes... No es que fuese una niña problemática, pero era una niña difícil de tratar... Era como hablar con una mente de otro mundo... No se parecía en nada a los otros niños. De hecho, sus mejore amigos habían sido Vanessa, una niña de su misma edad con la que solía jugar en el patio; y Carlos... el niño que le puso Dania... De hecho, si no fuese por que era demasiado pequeña, juraría que se había enamorado del chico ese. Ella no sabrá que lo sé, pero salieron del orfanato alguna que otra vez en medio de la noche, en una ocasión los tres juntos, por el agujero de la valla que hay allí detrás. En este orfanato damos bastante libertad, pero siempre mandamos a alguien para vigilarlos...
-Pero, ¿cómo de inteligente era?
-Bueno, pues consiguió evadir a todos los que quisieron adoptarla, y siempre estaba escribiendo en un cuaderno... Los muy inocentes se creían que no lo sabíamos.
La mujer sonrió afablemente, como quien recuerda tiempos mejores, o solo tiempos más sencillos.
-¿Escribía un diario a los seis años?
-Increíble, ¿eh?... Un momento. Yo no dije que tuviese seis años... ¡o sí?
-Sí. Dijo que se la llevaron a los seis años, y supongo que no lo escribiría a los cinco.
-Es cierto... Tienes que disculparme... Estoy haciéndome vieja, y ya no recuerdo muchas cosas. Sin embargo no hace mucho vino a hacerme una visita. Es curioso pensar que sigue escribiendo en ese diario suyo, y que nunca se ha separado de su amiga Vanessa... O eso me ha contado, y la verdad no me sorprende demasiado. Si me apuras estaría por jurar que incluso sigue esperando a que Carlos vuelva.
-¿Dónde está?
-¿Quién sabe? Se escapó de su casa a los dos meses de llegar. Como lo conozco bastante bien, casi puedo garantizarte que no tardará en aparecer por la ciudad para ver a Amanda.
Hice una mueca involuntaria. No me gustaba que se refiriese a ella por ese nombre.
-¿Se escapó con doce años y nadie lo ha vuelto a ver, pero usted confía en que esté cerca de aquí como si nada?
-Sé lo que digo, chico
Empezaba a cansarme que me llamasen “chico”
-Bueno, y ella,  ¿de qué enfermó cuando la trajeron?
-Pues la verdad es que ella no... un momento... Amanda no puede tener hermanos de sangre. Me has mentido.
-Yo no le he...
-Vete antes de que llame a la policía.

No conseguí convencerla de que no mentía, lo cuál fue sorprendente. Es decir, ¿cómo puede esa mujer estar tan segura de que Dania no tiene hermanos? Sin duda era algo importante...
“Todavía no has caído de la burra, ¿eh?”
-Si tan listo eres dame la respuesta.
“Pero si esto es divertidísimo. Eres ridículo. No te has dado cuenta de qué hacía Dania en la ventana, no te has dado cuenta de que podrías haber matado a la vieja y haber visto lo que había en los archivos...”
-No serviría de nada. Hay cientos de miles de Amandas en el mundo.
“Era Carla su nombre original, ¿recuerdas? Además, deberías dejar de pensar en ella. Murió hace más de diez años”
-¿Y por eso se supone que he de olvidarla?
“Cuando estaba Liz no te fue complicado dejar de pensar en ella”
Eso me había molestado mucho.
-Voy a fingir que no estás ahí a partir de ya.
“Y una mierda”
Comencé a caminar hacia el supermercado una vez más, ya que me apetecía comer algo. No es que tuviese hambre, solo era una manía. Pero de repente tuve que llevarme las manos a la pierna derecha. Sentía un dolor punzante, como si me estuviesen atravesando el gemelo con un metal helado.
“No me ignores”
Me puse en pie, a pesar del dolor, y seguí caminando, cojeando bastante. No di ni dos pasos cuando el mismo dolor se repitió en mi otra pierna, y caí al suelo.
-¿Te pasa algo?
Un niño de no más de tres años me miraba preocupado mientras un helado de cucurucho se le derretía en la mano. ¿Quién comía helados en otoño?
-Aléjate, chico.
-Voy a llamar a mi mamá para...
-No. No me pasa nada, ¿ves?
Había conseguido levantarme a duras penas, y el dolor era cada vez más fuerte. Pero el niño no se dio cuenta de nada de eso.
-No vuelvas a caerte, ¿eh?
Intenté sonreír. Si lo conseguí o no es algo que solo aquél niño sabe.
“Vas a dejar de ignorarme ahora”
Me senté en el suelo, a pocos metros de la entrada del supermercado, intentando anular el control que ejercía mi otro yo sobre mi pierna. Sin embargo, sin previo aviso, el dolor ya no estaba allí. O tal vez sí, pero había algo más importante que había llamado mi atención. Dania acababa de entrar en el supermercado.

-No te he visto pagar.
Me giré en redondo. Me había visto, tal y como yo había supuesto. Estaba muy sorprendido, pero de alguna manera me lo esperaba. Me puse en la cola sin rechistar, pero poco a poco fui consiguiendo desaparecer a ojos de la gente otra vez... No es que fuese invisible, si no que era molesto ver hacia mi, así que lo evitaban inconscientemente. Cuando ya casi me tocaba, entonces sí me hice invisible cambiando la temperatura del aire que me rodeaba, de repente. Y sin embargo, al pasar por delante de la caja y pasar de largo para poder irme, ella volvió a verme... Esta vez me había fijado en no dejar ni un hueco... ¿Cómo lo había hecho? Me vi obligado a pagar, aunque me fui de allí lo más rápido posible para poder pensar en lo que había pasado. Pero cuando acababa de doblar una esquina, supe que el dolor no se había ido. Caí una vez más al suelo.
“¿Vas a dejar de ignorarme por fin?”


Una chica de apenas doce años, de pelo negro y rizado y una penetrante mirada de ojos verdes y brillantes, me sonreía mientras se inclinaba un poco hacia adelante para estar a mi altura, ya que yo estaba sentado en un banco.
-Hola. Pareces depre. ¿Te pasa algo?
-Si me pasase algo no se lo contaría a la primera desconocida que me lo preguntase.
-Ya, pero decírselo a una desconocida es mejor que guardárselo.
-Ya, claro... Además, ¿a ti que te importa?
Se sentó a mi lado derecho, pero sin desviar su mirada de mis ojos.
-Bueno, la verdad es que no mucho, pero no se. Me apetecía preguntártelo.
-Vamos, que no eres más que una niñata impulsiva.
-Hey, que yo no te he llamado niñato depresivo compulsivo en ningún momento.
-Sutil forma de hacerlo.
-Gracias.
Aunque por momentos había desaparecido, esa sonrisa seguía iluminando su cara.
-Entonces no me dirás qué es lo que te pasa, ¿no?
-Eso es... Parece que no eres tan tonta como parecías...
-Es una pena que no pueda decir lo mismo de ti.
Eso era pasarse para acabar de conocerme... Aunque claro, yo me había tomado las mismas libertades...
-Para tener doce años eres bastante espabilada.
-Para tener doce años eres muy antipático.
-Tocado.
Esbocé una sonrisa durante apenas un segundo, pero no pasó desapercibida.
-Sabía que podía conseguirlo. En fin, creo que después de una charla como esta va siendo hora de que nos presentemos. Yo me llamo...

Por fin, después de una dura pelea contra mi propia mente, había conseguido despertarme. Estaba sobre la acera. Nadie se había molestado en ver si me encontraba bien, o tal vez no habían podido verme. Me dolía la cabeza. Pero sobretodo estaba enfadado.
-Te dije que no quería soñar.
“Y yo te dije que no me ignorases. Hay tantas cosas que decimos y en la que no nos hacen caso”
-Vete a la mierda. Tengo mejores cosas que hacer que estar viendo ese tipo de cosas.
“¿Acaso te avergüenzas de tu propia debilidad? ¿O es por que es a ella a la que ves?”
-Me avergüenzo de tener una vocecita estúpida en mi cabeza y que forma parte de mi. Me hace parecer más estúpido.
“Te recuerdo que soy yo el que tiene más control sobre “tu” cerebro de los dos”
-Te recuerdo que desde que nos fuimos de Grecia has perdido mucho de ese poder. Ya no puedes deshacerte de mi.
“Si, claro... Y tu tienes la ilusión de que yo acabe desapareciendo de tu vida. Hay una cosa que nunca perderé, y es el completo control sobre ti. No hay nada que puedas esconder de mi”
-Oh, no me cabe duda de eso. Ahora, hay una fiesta a la que asistir.
“¿Fiesta? ¿Cómo te has enterado de que hay una fiesta?”
-Era para lo que Dania se estaba preparando.
©2008-2009 ~papuel
:iconpapuel:

Author's Comments

Por fin he sacado tiempo para subir este capítulo... La verdad es que tenía pensado colgarlo desde hace mucho, pero he estado bastante liado. Espero que sepais perdonarme por esta larga espera, y pormeto compensarlo de alguna manera en cuanto se me ocurra como (se admiten sugerencias).

Este fue uno de los grandes problemas que tuve a la hora de escribir toda esta historia: ¿cómo conseguir hacer de forma realista que Duen, a pesar de todo, no sepa quien es Dania casi desde el principio? La respuesta vino rá;pidamente gracias a las clases de filosofía, en las que descubres que, tal vez, no haya que darlo todo por supuesto. Sin embargo la mayor parte del tiempo lo hacemos, así que, ¿;por qué no Duen?

En fin, el próximo capítulo será muy diferente a este, y aparecerá por fin uno de mis personajes favoritos, aunque ya se la ha mencionado un par de veces... Espero no tardar demasiado en subirlo >_<

Comments


love 0 0 joy 0 0 wow 0 0 mad 0 0 sad 0 0 fear 0 0 neutral 0 0
:iconbeledra:
Ya era hora de saber qué pasaba con Duen. En fin, estaré esperando el siguiente "Capirulo" (si es que los títulos hay que revisarlos...)

--
No escuches lo que dice; observa lo que hace.
~Beledra~
:iconpapuel:
Gracias por el aviso... vaya fallo...
Bueno, ahora mismo estoy intentando ponerme al día en un montón de cosas, pero intentaré subir el próximo capítulo pronto...

--
.·:~You opened your umbrella and hid your face,
but I could see your tears mixing with the falling rain~:·.

Details

July 7, 2008
13.3 KB

Statistics

2
0
49 (0 today)
1 (0 today)

Site Map